Amistades peligrosas


Pedí la vez y me senté en el banco frente a la carnicería. Me sentía observada, de pronto salió de entre los arbustos . Me miró fijamente, me cogió con fuerza la mano y me preguntó que si sabía correr. Quise pedirle más explicaciones, pero las sirenas de policía cada vez estaban más cerca y mi nuevo amigo era algo impaciente. Convencida de ser víctima de una cámara oculta, tomé con pulso firme la pistola y disparé a todos los lados. La gente gritaba, corría, me suplicaba piedad. Increíble, mis vecinos eran cómplices… Tardé en darme cuenta que mi reciente amigo no respiraba. La sangre que le salía del cuello parecía real. Mojé mis labios, sentí que me desvanecía. Al despertar, enfundada en un traje a rayas y con la escasa luz de un ventanuco enrejado, conocí a mi nueva amiga.

Comentarios

POLIFÒNICA DE GRANOLLERS ha dicho que…
Me encanta Cristinita! jeje

un abrazo muy grande y tierno

Marc